En nuestra sociedad, muchas veces nos define lo que hacemos laboralmente. Sin embargo, creo firmemente que deberíamos ser definidos por nuestra manera de ver el mundo y nuestra actitud.Definirse es una tarea complicada porque es mejor que hablen de ti que tú misma hablar de ti, pero vamos a intentarlo.

Desde bien pequeña me he sentido un poco «fuera de lugar». Por ejemplo, cuando hacía libritos de caligrafía para el colegio, en vez de escribir la «a» con el palito a la derecha, le cambiaba el palito de lado porque me parecía más original. Veía los días de la semana en color y algunas letras también… Mis padres me llevaron a mil centros: Toma Tomate, Kumon y muchos otros hasta que comprendí que seguir o no unos cánones sociales no te define como persona. 

Nunca he tenido las cosas súper claras en términos laborales. Aparte de estudiar marketing y especializarme en marketing digital, me encanta el yoga, la gastronomía y el arte. Poco a poco, he ido estudiando estas disciplinas, abriéndome camino y tomando conciencia de lo que verdaderamente me gusta y en lo que soy buena.
Me encanta todo lo relacionado con la creatividad, tener ideas y llevarlas a cabo, la redacción, y el contacto con gente, me considero ¡Super extrovertida!. Me siento orgullosa de quien soy. Veo una mujer fuerte, independiente, creativa, muy sensible, empática, curiosa y comprometida.
Para mí, es muy importante que mi trabajo esté en consonancia con mis valores y mi ética, que nunca deje de aprender y que aporte algo de valor a la sociedad.
Tras haber trabajado más de 7 años en varias agencias y empresas como directora de comunicación. Decidí montármelo por mi cuenta y ser freelance (con todo lo bueno y lo malo que esto conlleva) dedicándome a mis puntos G.

Qué adoro

Qué me enerva

Las injusticias, la gente que se cree que tiene la verdad
absoluta y las personas que juzgan mucho y no respetan visiones diferentes. Que me hablen mal y la gente que no sabe reconocer sus errores. La gente que no vive ni deja vivir. Son mis limites como persona. 

Por qué yo y porqué Punto G

Uno de mis diferenciales es que tu proyecto también es mío. (No literalmente) pero soy consciente de que para ti tu proyecto es tu vida, es tu bebe y has puesto: horas, esfuerzo, dinero, preocupaciones y muchos dolores de cabeza para tomar la decisión de tener un proyecto propio. Es por eso que me gusta considerar cada proyecto como único y darle la importancia que se merece. Haciéndolo con amor, delicadeza, pasión, atención, sentimiento y emoción.

También otro diferencial es que me he especializado en los sectores: educativo, Coaching y PNL, Arte, Wellness, salud, yoga, gastronomia, mindfulness y bienestar porque tengo sensibilidad por ellos, he trabajado con ellos y tengo estudios relacionados. Son sectores que desde mi punto de vista, necesitan un trato especial, una delicadeza y un sentimiento diferente.

A esta delicadeza, a hacer algo con amor poniendo el alma en ello, al esfuerzo tratando cada proyecto como único lo llamo hacerlo con punto g.
Ese punto del que todo el mundo habla y nadie encuentra ni sabe bien bien qué es, ni dónde está, no es, pillín/a. Con punto G es:

Hacer las cosas con punto g es encontrar el placer en las pequeñas cosas que hacen único y esencial a cada uno de nosotros, es hacer las cosas con emoción, cariño y amor, es respetar y ser respetado, es no juzgar, es involucrarte en los demás, ser empático, divertirte trabajando… esta es mi manera de trabajar y mi forma de ver el mundo y la que aplico en mi dia a dia con los proyectos.